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Puente de Brooklyn

Puente de Brooklyn

Quizás sea la urbe más representada en la historia del séptimo arte. Y, sin duda, uno de los lugares más evocadores para el cine es el Puente de Brooklyn. Entre todas las películas que de un modo u otro han retratado esta construcción, ‘Manhattan’ de Woody Allen, neoyorquino ilustre, quizás sea la más representativa. Este puente es uno de los hitos de la ingeniería civil del siglo XIX.

Durante muchos años, fue el puente colgante más largo del mundo, y las torres que lo sostienen a ambos lados fueron las construcciones más altas del mundo occidental. Aun no eran tiempo de rascacielos en Manhattan, y este puente fue todo un acontecimiento en Estados Unidos.

En 1869, el equipo del arquitecto alemán John A. Roebling se ocupó del diseño y construcción de esta mole de acero y hormigón. La necesidad pragmática fue la que sirvió de acicate para llevar a cabo este proyecto. Manhattan y Brooklyn, que en el siglo XIX aun era ciudades diferentes, estaban separadas por el East River. Para ir de un lugar a otro había que utilizar el ferry que en invierno se tornaba muy peligroso debido a las heladas del río.

Roebling proyectó así, el modo de cruzar de un lado a otro, para beneficiar a una población neoyorquina en constante crecimiento. Durante 14 años se llevaron a cabo unas obras de gran complejidad técnica en la que murieron varios trabajadores, entre ellos el propio arquitecto. Fue su hijo y luego su mujer los que continuaron con las obras.

Se da la circunstancia que muchos obreros padecían ‘la enfermedad del buzo’, al tener que trabajar en desagradables condiciones bajo el agua, quedando incapacitados. No obstante, superando las dificultades, el Puente de Brooklyn fue abierto al público en 1883.

Considerado una de las obras cimeras de ingeniería de los dos últimos siglos, esta construcción incorporó el acero, permitiendo crear un puente colgante de estas dimensiones. Como dato técnico comentar que los cuatro cables principales de sujeción cuentan con 19 cordones internos con 278 alambres de acero cada uno. Unos tirantes de enorme capacidad para soportar el peso del puente.

Durante años, el Puente de Brooklyn fue lugar de apuestas de consecuencias, en muchas ocasiones, trágicas. Las personas decidían tirarse al río desde lo alto para ganar dinero. Se dice que el primero que lo hizo fue Odlum en 1885, muriendo poco más tarde como consecuencia de su salto.

El Puente de Brooklyn sigue siendo uno de los emblemas de Nueva York. Nada como sentarse en uno de los bancos y observar el skyline de la Gran Manzana sintiéndonos como personajes de una película.

Transporte

Metro: J, M, Z, 4, 5, 6, A, C.
En autobús: M9, M15, M22, M103.

Mapa

Localizacion

conecta el sur de Manhattan con Brooklyn.




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